
Era miércoles, 8:00 a. m., llegué puntual a la escuela de mi hijo. ─No olviden venir a la reunión, es obligatoria ─fue lo que la maestra escribió en el cuaderno del niño. ─¡Pues qué cree la maestra! ¿cree que podemos disponer del tiempo a la hora que ella diga? si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a. m., de aquí dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!...Ahí estábamos todos, papás y...